Herramientas para padres

1- Hacer lo mismo que hace cuando escucha a un niño que habla fluido.
2-Mantener la calma y escuchar lo que el niño tiene para decir
3-nteresarse en lo que esta diciendo, importa más el contenido que la forma.
4-Si el niño esta especialmente excitado o apurado, decirle “tengo tiempo y quiero escuchar lo que tenes para decir”, esto NO es lo mismo que decirle que tome aire o hable mas lento.
5-Si el niño pasa por un periodo en que aumenta la disfluencia, trate de proveerle situaciones donde pueda vivir experiencias positivas del habla, por ejemplo, que hable al unísono, recite una canción infantil, hable rítmicamente, use títeres, cante.
6-Evitar la intimidación y preguntas intimidatorias.
7-Evitar discutir en presencia del niño aspectos de su habla. Si por el contrario el hace preguntas acerca de esto, tratar de transmitirle que todos tenemos a veces dificultades para hablar.
8-Evitar usar la palabra tartamudez para describir el habla de su hijo cuando habla con el o con cualquiera. Use palabras descriptivas como “saltitos” o “eso que no te resultó tan fácil”. Si el niño se refiere a la disfluencia con el nombre de tartamudez, déjelo porque no seria natural que usted tratara de evitar la palabra.
9-Repetir el contenido de la expresión que escucho del niño, esto demuestra que tiene interés en lo que dice.
10-Ser cuidadoso de no presionarlo con el tiempo. NO le de indicaciones de cómo hablar, hable ud mas lentamente, espere turnos, no lo interrumpa, esto reducirá la presión del tiempo.
11-Utilizar cada oportunidad para estimularlo en todo lo que hace bien.
12-Hablar del tema naturalmente, de este modo también se reduce la presión.
De la Asociación Argentina de Tartamudez
La presente guía ha sido elaborada, por un grupo de profesionales especialistas en tartamudez, para personas que tartamudean y sus familiares.
Deseamos que esta oriente e informe a los padre de los niños disfluentes sobre qué hacer, qué no hacer y qué camino seguir, para ayudarlo mejor en su recuperación.
Nuestro agradecimiento a los padres, que trabajan en el Grupo de Autoayuda, por darnos su apoyo, su colaboración y, fundamentalmente, por creer que esto es posible.
Además, agradecemos por su apoyo a:
Asociación Argentina de Logopedia, Foniatría y Audiología - A.S.A.L.F.A
European League of Stuttering Associations - E.L.S.A.
International Stuttering Association - I.S.A.
National Stuttering Proyect - N.S.P.
Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano de Buenos Aires.
Stuttering Foundation of América - S.F.A
¿QUE ES LA TARTAMUDEZ?
La tartamudez es una dificultad que interrumpe la fluidez normal del lenguaje y el niño, involuntariamente, hace "saltitos" al hablar, repitiendo sonidos, sílabas, palabras, partes de palabras o frases. Por ejemplo:
  • - p p p papi
  • - ma ma ma mami
  • - pero pero pero
  • - y y y y
  • - y y y y
El comienzo es, generalmente, entre los tres y los seis años; es gradual, aunque también, puede ser repentino. En este período, el niño atraviesa un proceso difícil, ya que está desarrollando habilidades del lenguaje muy complejas.
Estos "saltitos" o repeticiones son normales, si no están acompañados de esfuerzo o de incomodidad al hablar, por ejemplo: gestos, tensión; etc.
Cuando los padres observan estas disfluencias normales, no deberán preocuparse ni hacer ninguna consulta con el niño; pero ellos sí pueden buscar asesoramiento, ya que, seguramente, será necesario realizar algunas modificaciones en casa:
  • - Bajar el nivel de exigencia
  • - Escuchar sin apurar
  • - Disminuir el stress familiar
  • - Hablar uno por vez
  • - No realizar observaciones ni correcciones, ya que estos saltitos son normales; sólo se trata de escuchar
  • - Disminuir la velocidad al hablar
  • - No interrumpirlo cuando habla.
Si los padres observan que, en los saltitos, el niño:
  • - Hace esfuerzo para hablar
  • - Repite un número infrecuente de veces
  • - Se pone colorado al hablar
  • - Le sale la voz finita o disfónica
  • - Hace algún movimiento o gesto acompañando lo que dice
  • - Cierra los ojitos o frunce las cejas
  • - Hay evidente incomodidad al hablar
Entonces, deberá consultarse, lo antes posible, buscando un FONOAUDIÓLOGO /A especialista en tartamudez o capacitado en la intervención en niños pequeños.
En este caso, observaremos:
  • - prolongación de sonidos;
  • - hay palabras que quedan rotas;
  • - no le salen los sonidos;
  • - repite muchas veces cada sonido, sílaba, palabra o parte de una palabra;
  • hace movimientos que acompañan el esfuerzo para hablar.
No olvide que cuanto antes se interviene, desde el momento en que el síntoma comienza, mejor será el resultado del tratamiento.
¿CUAL ES LA CAUSA DE LA TARTAMUDEZ?
Lo primero que usted debe hacer es no sentirse responsable de la tartamudez de su hijo.
NO ES CULPA SUYA
Habitualmente, se dice que la tartamudez es causada por un problema emocional. Sin embargo, las investigaciones demuestran que son muchos los factores, que combinados, llevan a la tartamudez. El problema emocional surge por convivir con la tartamudez; es su consecuencia y no su causa.
La tartamudez se produce por una incoordinación de los músculos del habla en presencia de cierta demanda externa; y, esto es de origen neurológico; es decir, todavía, no se conoce una sola causa que produzca este problema. Pero, sí sabemos, que su evolución dependerá de como usted viva esta dificultad y del estilo comunicativo existente en su familia.
¿QUE PODEMOS HACER?
Hay muchísimo para hacer. Debemos saber que los niños disfluentes desarrollan una serie de emociones negativas. Se sienten terriblemente frustrados por la pérdida del control del lenguaje, no entienden por qué les pasa y no saben qué grado de tensión tendrán de un momento a otro. Además, se sienten culpables o avergonzados, por no poder hablar como los otros niños y esto los lleva a esconder su dificultad; sintiendo miedo y vergüenza ante la posibilidad de ser descubiertos. Como consecuencia de esto, se aíslan y pueden negarse a hablar.
Busque ayuda profesional si usted tiene alguna duda, si cree que su hijo está en riesgo de tartamudear. Un profesional podrá trabajar con su hijo y con usted, ayudándolos a crear un entorno que reduzca la dificultad.
2. COMUNICÁNDOSE CON SU HIJO

Los padres somos modelos del lenguaje de nuestros hijos. Este es un aspecto importante que deberá revisar en su familia.

Observe y analice con cuidado y, así, podrá responder a la pregunta:

¿Cómo nos estamos comunicando?

- Hablamos todos juntos, a la vez

- Hablamos en forma rápida
- Nos interrumpimos
- Hablamos poco por falta de tiempo
- No nos damos tiempo para hablar
- Mi familia tiene excesiva actividad
- Hacemos muchas preguntas a la vez
- Hablamos dos idiomas, en forma simúltanea
- Mi familia sufre stress comunicativo.
Si usted se identifica con algunas de estas posibilidades, ya está en camino para reflexionar acerca de cuál es el estilo comunicativo de su familia.
Si encuentra otras características, téngalas en cuenta; puesto que, tomar conciencia es el primer paso para el cambio.
Observe como le habla a su hijo y observe si algo, de lo que usted hace, contribuye a ponerle más ansioso.

Si al habla comienza a tartamudear, podrá ocurrir que, para ayudarlo, usted le diga: "Hablá más lento". En estos casos, es necesario que usted sepa que:


- Su hijo será capaz de lentificar su propio lenguaje, pero sólo por un momento. El no sabe qué es lentificar, lo hará sólo en ese momento. Además, usted le está pidiendo algo que él no sabe hacer. El lenguaje más lento de los padres produce un lenguaje más lento en los niños.
- Cada niño reacciona en forma diferente al mismo comentario. Un niño podrá sentir que es un consejo que lo ayuda a hablar más libremente. En cambio, otro niño podrá sentirse rechazado y pensar que la forma de su lenguaje y los saltitos son algo que no debe hacerse.
- Usted puede decirle: "Hablá más lento", porque está buscando caminos para ayudarlo, y porque, además, se pone muy incómodo al escucharlo. Por ello, es importante que analice sus sentimientos. Tal vez no le dijo esto a su hijo, pero sí le ha dicho otras frases o, quizás, le expresó, con su cuerpo (dándole la espalda), con su cara (fruncir o levantar las cejas) o con alguna otra expresión no verbal, un sentimiento que provocó, en su hijo, la sensación de que está haciendo algo malo cuando tartamudea.

3. MODELO DE LENGUAJE

Acerca de este tema, algunas indicaciones, para comenzar a poner en práctica, son las siguientes:
- Hablar más lento; para hablar mejor
- No interrumpir, ni permitir que otro lo haga
- Esperar turnos para hablar, dándole tiempo al que habla, para que pueda expresar, cómodamente, su mensaje
- Hablar al niño con frases cortas y con un lenguaje sencillo; es decir, apropiado para su edad, llamando a cada cosa por su nombre correcto
- Formular preguntas de una por vez y, sólo, las necesarias
- Hacer comentarios sobre las cosas y no, sólo, preguntas
- Valorar lo que dice y no como lo dice
- Escucharlo, relajadamente, sin crítica, ni juicio
- No decir: "Pará, volvé a empezar", ni "Pensá lo que vas a decir". ni no te apures", ni "Hablá despacio", ni tampoco "Respirá, no te pongas nervioso".
No lo sobreproteja porque hable a los saltitos. Usted intentará cortar la comunicación cuando su hijo comience los saltitos. En su lugar, le recomendamos que utilice las técnicas que, ahora, conoce para favorecer la fluidez.
Papá y mamá deberán hacer cambios en su manera de hablar, si quieren ayudar.
Tenga presente que lentificar la manera en que un niño habla es un medio valioso; pero, usted puede lograrlo de manera más efectiva, modelando su propio lenguaje y desacelerando su velocidad al hablar. Si le dice que hable lento, pero usted sigue haciéndolo rápidamente, su hijo, probablemente, lo imitará y no seguirá sus instrucciones.
Es importante que el/la fonoaudiólogo/a especialista le proporcione una orientación en cómo usted tendrá que modificar el lenguaje.
4. APARECE Y DESAPARECE
Seguramente, habrá observado que hay días en que su hijo está mejor y, otros, en que está peor. La disfluencia fluctúa. Bruscamente, por momentos, desaparece y un día está bien, empeorando otro; también, puede desaparecer días o semanas, volviendo repentinamente. Por lo tanto, es posible establecer una relación entre esto y lo que le sucede, a su hijo, a nivel emocional.
El lenguaje es una habilidad motora y tenderá a desordenarse, si su hijo está bajo stress, tensionado, inquieto, inseguro por alguna razón; pero, también puede haber otras razones.
Por favor recuerde que cada niño es único, de modo tal que lo que aquí decimos podrá no cumplirse en todos los niños que tartamudean. Lo importante es que, usted y su hijo, busquen ayuda para reducir este problema.
Durante el día, usted tendrá que dedicar un cierto tiempo para hablar con su hijo y hacer las modificaciones del lenguaje, enseñadas por su fonoaudiológo/a.
5. EXPECTATIVAS REALES
Al conseguir un tratamiento para su hijo, muchos padres piensan que la tartamudez irá desapareciendo. También, podrán pensar que es un problema que aprenderá a controlar solo; observando lo que está haciendo en forma equivocada para, luego, hablar como los demás niños.
Los padres notan que su hijo habla mejor por momentos; esto los lleva a pensar que podrá hacerlo durante todo el tiempo. Pensar de esta manera no es justo para el niño que tartamudea. Es importante que los padres tengan expectativas realistas, con respecto a su hijo.
Es cierto que la intervención terapéutica temprana, antes de que el niño empiece el colegio, puede lograr revertir, totalmente, el problema. Sin embargo, a pesar del amor incondicional y la aceptación de los padres, la tartamudez puede persistir en la adolescencia e incluso prolongarse hasta la edad adulta. Usted debe considerar el hecho que la tartamudez puede ser una dificultad crónica.
Cree una expectativa real de la terapia del lenguaje, sobre todo, en la edad escolar, ya que puede mejorar, enormemente, en la sesión fonoaudiológica y tener dificultades fuera del consultorio. La tartamudez fluctúa según los tipos de comunicación y el lugar donde el niño deba expresarse.
El niño aprenderá con el tratamiento a tartamudear mejor y a trabarse con la menor tensión posible. Esto aumentará la fluidez, mejorará su comunicación y ayudará a su seguridad y autoestima.
6. CREANDO UN CLIMA APROPIADO EN CASA
Así como usted intenta que su casa sea un lugar que brinde seguridad, también deberá serlo para que su hijo pueda hablar cómodamente, sintiéndose seguro en ella.
- Utilice dos tipos de premios:
No verbales: son formas de lenguaje corporal, que demuestran su interés en escuchar, cuidadosamente, lo que su hijo está diciendo. Este tipo de premio puede ser expresado a través de:
- sus sonrisas
- sus caricias
- asintiendo con la cabeza, o bien,
- con una postura corporal positiva.
A veces es necesario que el niño pueda expresar en casa: “No puedo hablar".Un niño, perfeccionista, puede reaccionar negativamente frente a los saltitos, comenzando a evitarlos, muy precozmente, pero también, aumentará su esfuerzo al hablar. Su enojo frente a la tartamudez aumenta el stress y la disfluencia de su niño.